Soy Ingeniero agrónomo administrador, después de graduarme me dediqué a
trabajar en una granja con mi padre sembrando un poco de avena, frijol y
atendiendo unos apiarios. Cuando tenía un año de egresado combiné mis labores
iniciando una maestría en desarrollo de agronegocios y pasado un año más tuve
la oportunidad de iniciarme en las labores educativas. El primer centro de
trabajo en el cual inicié fue el Instituto Tecnológico agropecuario No. 24 en Cuauhtémoc,
Chih. en donde surgió la necesidad de una persona que impartiera algunas
materias del ramo agropecuario con especialidad en administración como
contabilidad agropecuaria y finanzas y entonces me fui a vivir a esa ciudad en
donde estuve por tres años y medio. El primer contacto que tuve con los alumnos
fue un poco difícil ya que había algunos alumnos que me superaban en edad y
quizá en experiencia ya que laboraban en la entonces SARH pero la maestría que
estaba cursando en ese momento me dio la seguridad que necesitaba para iniciar.
Siempre me han gustado mucho los números por lo se me facilitó mi tarea. A lo
largo de este tiempo he tenido muchos momentos de reflexión y siempre he
querido mejorar mi trabajo pero se que he cometido muchos errores a lo largo de
este camino. Sin embargo quizá nos pasa a todos que conforme pasa el tiempo nos
emociona más esta labor y sobre todo el hecho de saber que podemos influir en
la formación y enseñanza de jóvenes que están en una de las etapas de la vida más
bonitas y más difíciles también. Además cuando tenemos hijos de esa edad
podemos entender de una manera más real el comportamiento de los estudiantes.
En realidad estoy satisfecho con mi trabajo, sobre todo en esta etapa ya que al
estar en un centro de trabajo pequeño como es esta extensión educativa del CBTa
147, somos un número reducido de docentes por lo que la relación entre nosotros
es muy buena, con mucha comunicación entre nosotros y podemos compartir
experiencias y estrategias para aplicar con los muchachos aunque estas últimas
generaciones cada vez vienen mas inquietas y difíciles de dirigir o motivar
pero estamos conscientes de que es parte de la naturaleza de la edad de los
jóvenes.
Esta especialidad me ha enseñado las bondades de seguir actualizándonos,
el gran potencial que podemos desarrollar con la ayuda de tantos compañeros que
conocemos a través de ésta red y el entender a nuestros jóvenes al estar
jugando los dos roles al mismo tiempo como docentes y estudiantes.
Pienso que aunque el tiempo
es un tanto limitado para poder profundizar y revisar a conciencia toda la
temática que abordamos en la especialidad, es una bendición el hecho de poder
abrir nuestra mente y ver lo maravilloso que puede ser la tecnología como apoyo
en nuestra labor docente. Aunque me doy cuenta de mis limitaciones en el ámbito
tecnológico esto me ayuda a entender que nunca es tarde para seguir superándome.
No hay comentarios:
Publicar un comentario